Península Valdés, Chubut. - Desde julio, se han registrado muertes inusuales de ballenas, tanto adultas como crías, en las aguas de la Patagonia argentina. Expertos advierten que este año podría marcar un récord en la mortandad de estos cetáceos, con cifras que superan las 300 ballenas muertas, aunque no se ofrecerá una cifra oficial hasta concluir la temporada.
El Instituto de Conservación de Ballenas lleva a cabo un monitoreo desde 2003, destacando que el año con mayor número de crías fallecidas fue 2012, con 113 casos. Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos, explica que este año los cuerpos encontrados incluyen tanto ballenatos como ejemplares adultos, un fenómeno inusual que se atribuye a dos causas.
Las muertes de ballenatos están vinculadas a una bacteria llamada Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada a infecciones que pueden ser graves. "Es una bacteria que vive en la piel de la ballena y puede ingresar por heridas, pero no conocemos la vía exacta esta vez", señala Coscarella.
Por su parte, la muerte de ejemplares adultos puede estar relacionada con una floración algal nociva, conocida como "marea roja". Este fenómeno, generado por una combinación de factores climáticos y ambientales, se asocia con altas toxicidades que afectan a la fauna marina.
El gobierno de Chubut, bajo la dirección de la veterinaria Marcela Uhart, realiza necropsias para determinar las causas de la mortalidad. "Estamos analizando muestras de ejemplares y del entorno marítimo", indica la autoridad.
El Laboratorio de Mamíferos Marinos destaca que el crecimiento de la población de ballenas francas australes en la región ha sido notable, pasando de 500 a 1,375 ejemplares en un lapso de treinta años. Sin embargo, eventos de mortalidad como este generan inquietud sobre el futuro de la especie.
Con información de elpais.com

