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Automatización y alza salarial impactan en 105 mil empleos en el norte de México

La automatización, el aumento salarial y los aranceles estadounidenses han provocado la pérdida de más de 105 mil empleos en el norte de México, afectando su economía manufacturera.

Por Redacción2 min de lectura
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La fastuosa transformación tecnológica, los incrementos en salarios y los aranceles estadounidenses han provocado la pérdida de miles de empleos en la región fronteriza, afectando la economía local y la competitividad del sector manufacturero.

En el contexto actual, la región norte de México enfrenta una durísima reconfiguración de su mercado laboral, marcada por la introducción de tecnologías automatizadas, aumentos en los salarios y la incertidumbre generada por las políticas arancelarias de Estados Unidos. La implantación de robots colaborativos y sistemas de inteligencia artificial en plantas maquiladoras ha desplazado a numerosos operarios, en especial en áreas como Ciudad Juárez y la Comarca Lagunera, donde se han registrado pérdidas que superan las 100 mil plazas laborales. Aunque estas innovaciones elevan la productividad y fortalecen la competitividad, también dejan un vacío que evidencia la falta de capacitación en habilidades tecnológicas, lo que preocupa a expertos y trabajadores por igual.

Paralelamente, el salario mínimo en la frontera norte superó los 419 pesos diarios, reflejando una política de incrementos sostenidos durante el actual sexenio. Sin embargo, este aumento, si bien beneficia al ingreso de los trabajadores, incrementa también los costos operativos en una región que enfrenta altos precios en insumos y un mercado global cada vez más volátil. La salida de empresas como Wrangler, que cerró sus plantas en Coahuila dejando más de 3,600 empleos, ejemplifica las dificultades. La diferencia en los salarios entre México y China, con cifras similares en algunos casos, encarece la manufactura mexicana y suma presión a las compañías.

Por otro lado, la incertidumbre generada por las fluctuaciones en los aranceles estadounidenses ha mantenido a las empresas mexicanas en un estado de doble incertidumbre. Las decisiones de inversión y expansión permanecen en pausa ante la inestabilidad, mientras que la vigilancia sobre el programa IMMEX se ha intensificado para evitar abusos y contrabando, afectando a sectores clave como el textil y el calzado. La crisis en este programa refleja los desafíos actuales para mantener a México como un centro clave en la manufactura global, ante un escenario que combina automatización, costos crecientes, y regulaciones más estrictas.

Estos factores combinados están transformando radicalmente el panorama industrial en el norte del país, reduciendo su crecimiento a niveles más moderados y poniendo a prueba la capacidad de adaptación del sector manufacturero mexicano para sostener su competitividad en el mercado internacional.

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