Mérida, Mérida. - El reciente aumento del pasaje urbano en Mérida se ha convertido en un obstáculo significativo para estudiantes y trabajadores que residen en localidades cercanas a la capital. Esta medida, que incrementa los costos de traslado, obliga a muchos a reducir gastos básicos para poder desplazarse.
Con la nueva tarifa, que asciende a 140 bolívares, el costo del transporte urbano se ha vuelto comparable con otros gastos esenciales, como la alimentación. Esta situación impacta de manera más dura en aquellos que deben recorrer largas distancias, a menudo combinando varios medios de transporte y prolongando sus trayectos por más de una hora.
Una trabajadora de la Universidad de Los Andes, Yoselin Quintero, comentó que gasta alrededor de 1,440 bolívares semanales solo en transporte desde su localidad hasta la universidad. Este monto supera en gran medida el salario mínimo legal, lo que refleja la dificultad económica que enfrentan muchos merideños. Aun con las rutas que ofrece la institución, la frecuencia es limitada y depende del presupuesto de la universidad.
La problemática se agrava en comunidades cercanas, como Obispo Ramos de Lora, donde el acceso al transporte urbano tradicional es casi inexistente. Los habitantes dependen de vehículos informales que cobran tarifas en euros, lo que vuelve el transporte casi inalcanzable. Algunas líneas locales también han denunciado bloqueos legales que impiden su ingreso al sistema de transporte, dificultando aún más la situación.
Estudiantes como Yoselin Moreno ilustran cómo el alza en el pasaje afecta a su economía familiar. Dependiendo del ingreso de sus padres, ha tenido que sacrificar sus meriendas y otras necesidades para poder cubrir los costos de transporte hacia su facultad. La escasez de unidades y la falta de opciones asequibles complican la cotidianidad de quienes buscan acceder a la educación y al trabajo en la capital.
Con información de cronica.uno

