Más de 32 millones de animales en el país ya cuentan con protección financiera, impulsado por una mayor valoración de los animales como parte de la familia.
En 2025, México experimenta un crecimiento acelerado en la contratación de seguros para animales de compañía, una tendencia que refleja un cambio en la percepción social respecto a las mascotas. Actualmente, más de 32 millones de perros, gatos y otras mascotas cuentan con algún tipo de cobertura, lo que representa aproximadamente el 4% de la población animal, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Esta expansión del mercado se atribuye no solo a una moda pasajera, sino también a la creciente conciencia entre los dueños de animales sobre la protección ante gastos veterinarios que pueden superar los 15,000 pesos en casos de emergencias o enfermedades graves.
Históricamente, la cultura de cuidado animal en México ha evolucionado para integrar servicios que antes eran considerados de lujo, ahora considerados esenciales por una parte importante de la población. Las pólizas, que en algunos casos se incluyen en seguros de hogar, ofrecen coberturas que van desde consultas veterinarias y vacunación, hasta responsabilidad civil y gastos funerarios. Los costos de estos seguros varían, pero en promedio, una póliza básica puede costar alrededor de 10 pesos diarios, permitiendo a los propietarios acceder a atención veterinaria integral ante cualquier eventualidad. Este crecimiento refleja también un reconocimiento oficial del valor que tienen los animales de compañía en los hogares mexicanos, con la posibilidad de reducir gastos en salud y emergencias.
Desde una perspectiva más amplia, este auge en el mercado de seguros para mascotas ejemplifica una transformación social y económica. La industria aseguradora ha visto en este segmento una oportunidad de expansión, impulsada por la demanda de productos específicos para perros y gatos, que representan la mayor parte de la población animal asegurada. La tendencia no solo beneficia a las familias, quienes prevén gastos médicamente elevados, sino que también refleja un cambio cultural donde el bienestar animal se ha convertido en un aspecto prioritario, elevando la calidad de vida y protección de estos seres queridos.
