Nueva York, Nueva York. - El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos se vio sacudido por una serie de ataques coordinados en los que murieron cerca de tres mil personas. A las 9:03 de la mañana, el vuelo 175 de United Airlines impactó contra la Torre Sur del World Trade Center, confirmando que se trataba de un ataque premeditado.
En ese momento, el presidente George W. Bush se encontraba en una escuela en Sarasota, Florida, cuando su jefe de gabinete le informó sobre el segundo impacto. Al mismo tiempo, un tercer avión secuestrado chocó contra el Pentágono, en un ataque que mostró la vulnerabilidad del país ante el terrorismo. Este operativo fue llevado a cabo por miembros de Al Qaeda, liderados por Osama bin Laden.
A las 10:03, el vuelo 93 se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania. Pasajeros del avión, al enterarse de los otros ataques a través de llamadas telefónicas, intentaron recuperar el control de la aeronave para evitar que fuera utilizado contra un posible objetivo en Washington D.C. Aunque no lograron evitar su fallecimiento, su actuación impidió una mayor tragedia.
Las advertencias sobre posibles atentados habían existido antes del 11 de septiembre. Dos de los futuros secuestradores fueron seguidos por la CIA y el caso de Zacarias Moussaoui, quien mostró un comportamiento sospechoso en una escuela de aviación, levantó alarmas que no fueron lo suficientemente consideradas.
Hoy en día, se recuerda aquel día como uno de los más oscuros en la historia de Estados Unidos, que transformó la política de seguridad nacional y las relaciones internacionales del país, junto con el inicio de una lucha prolongada contra el terrorismo.
Con información de expansion.mx

