Transportistas enfrentan frecuentes delincuencias y riesgos viales en el tramo, que reporta casi 100 robos en lo que va del año, afectando la seguridad y economía de la región. La autopista 135-D que conecta Cuacnopalan, Puebla, con Oaxaca ha sido escenario de una alarmante ola de inseguridad para los transportistas que circulan por ella. En los primeros diez meses de 2025, se han denunciado casi 100 casos de robos y atracos en diferentes tramos, predominando la zona conocida como el “triángulo rojo”, donde la delincuencia actúa con impunidad. Estadísticas oficiales revelan un aumento en los ataques, con junio y octubre encabezando las cifras mensuales. La utilización de inhibidores de señal de GPS por parte de los delincuentes ha facilitado el robo de mercancías y unidades, además de actividades de desmantelamiento en municipios cercanos. Paralelamente, la vía presenta un riesgo adicional debido a su estado de abandono, que provoca accidentes por derrumbes y deterioro constante en el tramo que va desde Tehuacán, Puebla, hasta la caseta de Huitzo, Oaxaca. Este escenario de inseguridad no solo afecta la economía de los transportistas, sino que también pone en evidencia la necesidad de una respuesta institucional efectiva para garantizar la protección de los usuarios y resolver las condiciones de abandono que favorecen estos delitos y riesgos viales. La región se enfrenta a un reto que exige atención urgente tanto en materia de seguridad como de infraestructura. Este contexto refleja una problemática que resulta de la combinación de inseguridad, deficiencias en la infraestructura y la presencia de grupos delictivos activos en la región, aspectos que impactan la movilidad y la economía local en una de las rutas más transitadas y estratégicas del país.
