Oficio de fe y paciencia: el arte de reparar Niños Dios revive tradiciones navideñas
CIUDAD, ESTADO. – En medio de la efervescencia prenavideña, un oficio artesanal cobra vida para restaurar las figuras del Niño Dios que han sufrido el paso del tiempo o accidentes. Susana García Martínez, con 15 años de experiencia, se ha convertido en un pilar para muchas familias que buscan preservar esta entrañable tradición.
Lo que comenzó como una necesidad personal, al reparar figuras rotas de su propia venta, se transformó en un negocio próspero. Hoy, la demanda de sus servicios se triplica en temporada navideña, al grado de tener que cerrar la recepción de nuevas piezas a principios de diciembre para cumplir con los encargos.
El proceso de restauración es minucioso y requiere una dedicación extrema. Susana utiliza una pasta especial para unir las partes quebradas, semejantes a un rompecabezas. Tras el ensamblaje, dedica días enteros a lijar y pulir cada figura hasta lograr una superficie lisa, lista para ser pintada sin rastro de las reparaciones.
Aunque las figuras de mayor tamaño no representan un desafío mayor, son las piezas pequeñas las que demandan una paciencia excepcional. La recreación de detalles como manos, pies o la colocación de ojos es lo más entretenido y complejo de su labor.
Desde hace más de cuatro décadas, Susana ha establecido su taller en Hilario Medina 1411, un punto de referencia cerca del templo de la Candelaria. A pesar de la intensidad de la temporada decembrina, cada pieza es tratada con sumo cuidado y registrada para evitar cualquier confusión.
La mayor recompensa para Susana es ver la satisfacción de los clientes al recuperar figuras que, en ocasiones, llegan en fragmentos. Verlas completas y embellecidas permite que la tradición del Niño Dios regrese a los hogares para la celebración navideña.
