El mercado mexicano de apuestas digitales presenta un alto potencial, pero enfrenta problemas de regulación y presencia de plataformas sin licencia que aumentan los riesgos.
El sector de las apuestas digitales en México ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años, en línea con la expansión del acceso a internet en la región. Se estima que para 2027, el mercado latinoamericano en esta modalidad alcanzará los 6,700 millones de dólares, impulsado por la facilidad de apostar desde cualquier dispositivo y el incremento de plataformas disponibles. Sin embargo, este crecimiento conlleva importantes desafíos, incluyendo un aumento en los fraudes digitales y la presencia de operadores que funcionan sin licencias oficiales.
La regulación mexicana en materia de juegos y sorteos se rige por una ley vigente desde hace décadas, que exige que las plataformas de apuestas en línea obtengan una licencia física otorgada por la Secretaría de Gobernación. Esta supervisión busca garantiza el cumplimiento de estándares de juego responsable y la protección de los usuarios. No obstante, expertos señalan que la legislación actual resulta obsoleta frente a la dinámica digital, permitiendo que muchas plataformas operen desde el extranjero o sin autorización, lo que genera vacíos regulatorios.
Recientes acciones de la Unidad de Inteligencia Financiera muestran vigilancia sobre este sector, ya que se han bloqueado diversos casinos físicos y en línea vinculados a sospechas de lavado de dinero. Según analizadores del mercado, cerca del 50% del gasto en apuestas en México se realiza en plataformas no autorizadas, lo que evidencia la dificultad de controlar en un entorno digital globalizado. La exigencia de actualización normativa y de mecanismos efectivos de supervisión resulta crucial para reducir riesgos y proteger tanto a consumidores como a inversionistas.
