La relación de AMLO con las fuerzas armadas plantea dudas sobre su compromiso con la seguridad nacional.
Desde el 1 de julio de 2019, cuando Andrés Manuel López Obrador sugirió desmantelar al Ejército para crear la Guardia Nacional, la relación ha sido compleja. A pesar de su retórica pacifista, las fuerzas armadas han asumido numerosas funciones, como la construcción de obras emblemáticas del gobierno. La integración de la Guardia Nacional a la estructura militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha llevado a que las fuerzas armadas manejen un 20% del presupuesto nacional, un incremento desde un marginal 3%.
No obstante, este empoderamiento no ha modernizado su arsenal, con un armamento anticuado y una deserción creciente. A medida que se intensifican las amenazas externas, surgen interrogantes sobre la verdadera intención de AMLO con respecto a estas instituciones.

