Pasto, Nariño. – Luis Eduardo López Rosero, conocido como alias “El Pastuso”, permanece recluido en una estación de Policía en Pasto tras su condena por corrupción vinculada a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Su traslado ha suscitado interrogantes sobre las condiciones de su detención.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) dispuso su reclusión en un espacio acondicionado en instalaciones policiales, generando controversia entre ciudadanos y expertos en derecho. Este lugar no es un centro penitenciario formal, lo que ha llevado a cuestionar si López Rosero está recibiendo un trato especial por su estatus.
La implicación de López Rosero en el escándalo de la UNGRD fue revelada en 2024, cuando se descubrió que dirigía contratos millonarios y malversaba fondos destinados a la crisis de agua en La Guajira. Su papel central en la red de corrupción incluía el acceso a información privilegiada sobre contratos de carrotanques, y se alega que recibió ayuda de funcionarios de la UNGRD para favorecer a sus propias empresas.
En junio del año pasado, recibió una condena a seis años y ocho meses de prisión por su participación en el enriquecimiento ilícito. Aunque devolvió una cantidad significativa de dinero y ofreció información valiosa a las autoridades, se le negó el beneficio de la detención domiciliaria debido a la gravedad de sus acciones y la magnitud del escándalo.
La controversia en torno a su reclusión en una estación policial ahora pone de relieve las preocupaciones sobre la justicia en casos de corrupción, especialmente cuando se trata de figuras tan relevantes en la esfera pública. Las autoridades deberán aclarar si este tipo de acomodaciones se justifica en el marco del sistema penal.

