La agricultura en Chile absorbe un 88% de los recursos hídricos del país, causando preocupaciones sobre la gestión y la sostenibilidad del agua. Juan Pablo Orrego Silva, presidente de la organización Ecosistemas, expuso esta alarmante cifra durante el programa "El Buen Aire".
Datos clave
- Quién: Juan Pablo Orrego Silva, presidente de Ecosistemas.
- Qué: La agricultura consume el 88% del agua superficial y subterránea.
- Dónde: Chile.
- Cuándo: Presentación en "El Buen Aire".
Orrego destacó que este consumo de agua es particularmente grave en el contexto de la agroindustria. En su intervención, mencionó que existen notables deficiencias en la forma en que se utiliza el agua en comparación con otros países de la OCDE. Según datos de Fundación Chile, se estima que se desperdicia hasta el 45% del agua en la agricultura, mientras que las pérdidas en el sistema de agua potable superan el 35%.
Al abordar la situación legislativa, Orrego criticó la falta de distinción en la legislación chilena entre la agricultura de pequeña escala y la agroindustria de exportación. Esta falta de distinción dificulta la gestión del agua y perjudica a las áreas más vulnerables. El ecólogo argumentó que en lugar de clasificar las áreas como "saturadas" por la agricultura, una terminología más adecuada sería "saturadas de agroindustria".
¿Qué significa para el futuro del agua en Chile?
La crítica hacia la gestión hídrica se acentúa por la falta de regulación en el uso eficiente del agua y en la operación de plantas desaladoras. A pesar de contar con 32 de estas instalaciones, no hay un marco normativo específico que rija su funcionamiento. Esta situación se agrava en un país donde las cuencas están sobre-otorgadas, con el caso emblemático de la provincia de Petorca como un gran ejemplo de esta problemática.
¿Qué acciones se proponen para mejorar la situación?
Ante la creciente preocupación por la crisis hídrica, se espera que las autoridades consideren la implementación de una regulación más estricta, tal como se mencionó durante la reforma al Código de Aguas de 2022, que prioriza el uso humano del agua. La situación actual demanda atención inmediata para implementar cambios que aseguren un uso sostenible de este recurso vital.
Como próximos pasos, es crucial que se intensifiquen los diálogos sobre la regulación hídrica en las próximas reuniones entre entidades gubernamentales y organizaciones ambientales.
Con información de eldesconcierto.cl

