Un joven de 14 años fue baleado por presuntos traficantes en un ajuste de cuentas en la Ciudad de México, en medio de una serie de delitos relacionados con narcomenudeo.
En la madrugada del domingo, un adolescente de 14 años resultó gravemente herido tras ser víctima de un ataque armado en las inmediaciones del Metro Mixhuca, en la alcaldía Venustiano Carranza, en la Ciudad de México. El incidente ocurrió aproximadamente a las 3:07 horas, cuando un par de individuos en motocicleta arribaron al acceso principal de la estación, ubicada en Eje 3 Sur Morelos y Francisco del Paso y Troncoso.
El ataque se produjo después de un altercado previo en un establecimiento de diversión conocido como el Bar Panther, situado en Troncoso y Viaducto Miguel Alemán. Allí, los vendedores de drogas y los jóvenes que estaban en el lugar fueron recriminados por consumir sustancias ilícitas sin adquirir de los narcotraficantes del establecimiento. La tensión derivó en una confrontación que culminó con la expulsión de los adolescentes.
Luego del altercado, Eduardo y sus amigos caminaron hacía la estación de Metro, donde fueron localizados por los agresores. Aunque algunos intentaron auxiliar al joven, él fue alcanzado por disparos en la espalda y quedó tendido en el suelo. A pesar de que sus amigos solicitaron ayuda y llamaron al 911, la ambulancia llegó tras ocho minutos y el adolescente fue llevado de urgencia al Hospital Pediátrico de la colonia Moctezuma. Hasta el momento, su estado de salud se reporta como grave.
Las investigaciones preliminares sugieren que la agresión fue un represalia relacionada con el comercio de drogas en ese sector. La Fiscalía de la Ciudad de México ha iniciado indagatorias contra los responsables y también investiga las condiciones del bar, debido a posibles permisos irregulares y venta de estupefacientes en sus instalaciones. La presencia de menores en este tipo de lugares refleja una problemática mayor vinculada a la inseguridad y el control del narcomenudeo en la zona metropolitana.
Este incidente pone en evidencia la creciente violencia vinculada al tráfico de drogas en espacios públicos y la necesidad de reforzar los controles para proteger a los jóvenes de la influencia de las organizaciones criminales y sus disputas.
