El Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y Singapur representa una nueva etapa en las relaciones comerciales de Argentina. La aprobación unánime en el Senado y el avance en la Cámara de Diputados reflejan el compromiso del gobierno argentino en consolidar este vínculo, que abre puertas a un mercado con un PBI per cápita cercano a los 100.000 dólares.
Funciona como un hito estratégico, más allá de lo comercial, que incluye financiamiento y cadenas de valor. El interés de Singapur en importar alimentos genera una oportunidad única para el sector agroindustrial argentino, donde los productos como carnes y lácteos destacan por su competitividad. A esto se suman las amplias importaciones que realiza Singapur, que superan los 500.000 millones de dólares anuales.
El director de la Especialización en Comercio Internacional de la Universidad Austral indica que Singapur no aplica aranceles generales a productos agrícolas. Esto, acompañado de una normativa favorable a los exportadores, promete facilitar el acceso al mercado. Paraguay y Uruguay ya han ratificado el tratado, lo que da lugar a colaboraciones inmediatas para que los productores argentinos inicien exportaciones.
Las proyecciones apuntan a un superávit comercial histórico para la relación bilateral en 2026, gracias a un aumento notable en las exportaciones argentinas, especialmente en el sector pesquero y de hidrocarburos. Singapur, que cuenta con un consumo elevado per cápita en carnes y productos del mar, presenta grandes oportunidades para ampliar la oferta argentina.
Además de los beneficios comerciales, el acuerdo representa una ventaja estratégica al acercar a Argentina al Regional Comprehensive Economic Partnership, la mayor alianza comercial del mundo. Para maximizar las oportunidades, expertos sugieren que el empresariado argentino participe activamente en ferias internacionales y establezca conexiones en el mercado singapurense.
Con información de cronista.com

