Un vagón del tren se descarriló en Izamal, sumándose a una serie de incidentes que señalan fallas y riesgos en el proyecto insignia de la cuarta transformación.
El 19 de agosto de 2025, un vagón del Sistema del Tren Maya sufrió un descarrilamiento en la estación de Izamal, ubicada en el tramo que conecta Mérida con Cancún. A pesar de que no se reportaron heridos y los pasajeros fueron atendidos mediante traslados en autobús, este suceso vuelve a poner en duda la seguridad y la operatividad de una de las obras más polémicas del gobierno actual. Desde su inicio, el proyecto ha sido objeto de críticas relacionadas con sobrecostos, impacto ambiental y posibles vínculos con actos de corrupción, principalmente por las investigaciones que vinculan a familiares del expresidente López Obrador con contratos relacionados con la obra. Además, los diversos incidentes técnicos registrados en años recientes – incluido un incendio y múltiples fallas en diferentes tramos – evidencian posibles deficiencias en la planificación y mantenimiento del sistema ferroviario. La baja afluencia de pasajeros y los efectos dañinos en ecosistemas vulnerables también forman parte de los desafíos que enfrenta esta infraestructura, cuya culminación ha provocado debates sobre la rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo, en un contexto de intenso rechazo por parte de comunidades y organizaciones ambientalistas. La serie de accidentes reafirma la percepción de que el proyecto aún presenta riesgos operativos, afectando su imagen pública y cuestionando su viabilidad futura.
