Morelia, Michoacán. - La celebración de la Noche de Ánimas en comunidades de la ribera del lago de Pátzcuaro ha sido alterada para atraer visitantes, según el historiador Ramón Sánchez-Reyna. Durante una entrevista, el especialista expresó su preocupación por cómo la tradición y las expresiones culturales deben cuidarse para no perder su esencia.
Sánchez-Reyna se refirió a la evolución de las tradiciones, mencionando que esta transformación puede ser negativa cuando se manipulan elementos fundamentales. Citó al antropólogo Guillermo Bonfil Batalla, quien sostenía que la cultura debe evolucionar de manera natural, y que la intervención externa puede conducir a su alteración.
En comunidades como Tzintzuntzan, Janitzio y Tzurumútaro, esta tradición se ha deformado, enfatizó el historiador. Un ejemplo claro es la instalación de un caballo gigante en la plaza principal de Cuanajo, creado como un atractivo turístico que desvía la atención de la verdadera significación de la festividad.
Sánchez-Reyna también recordó que la tradición purépecha empezó a modificar su esencia tras la erupción del volcán de Paricutín. La llegada de nuevos visitantes y la creación de frecuencias de transporte facilitaron la compra y el rediseño de artesanías, lo que impactó la autenticidad cultural.
El anthropólogo alertó sobre la inclusión de elementos no tradicionales en las ofrendas, que antes eran rigurosamente investigadas. Este fenómeno ha proliferado en escuelas y espacios públicos, como los grandes altares en la Plaza de Armas de Morelia, carentes de un estudio cultural profundo.
Con información de quadratin.com.mx

