Morelia, Michoacán. - El 1 de septiembre de 1985 marcó un hito en la historia de la exploración marina con el hallazgo del Titanic, 73 años después de su trágico hundimiento en 1912. Esta emblemática embarcación fue localizada por un equipo encabezado por el oceanógrafo Robert Ballard, durante una misión en el Atlántico Norte con otros objetivos de investigación.
El descubrimiento se produjo mientras el equipo buscaba los restos del submarino USS Scorpion, desaparecido en 1968. La investigación hacia el Titanic era solo una parte de una expedición más amplia, enfocada en estudiar naufragios a profundidades extremas. Con un tiempo limitado, los investigadores debían aprovechar cada momento para encontrar el famoso transatlántico.
Para rastrear el naufragio, Ballard ideó una estrategia innovadora: en lugar de buscar directamente el Titanic, se centró en la búsqueda de los restos que había dejado a su paso al hundirse. Con la ayuda del vehículo submarino Argo, se escudriñó el fondo marino en busca de objetos que condujeran al barco hundido. El 1 de septiembre, las cámaras de Argo revelaron un campo de escombros que culminó en la confirmación del hallazgo.
Los investigadores localizaron la proa y la popa del Titanic, separadas por cientos de metros de escombros a casi 3,800 metros de profundidad. A pesar de su aparición ante el mundo, el Titanic sigue sufriendo el desgaste por la acción de microorganismos que están dañando su estructura y generando el fenómeno conocido como rusticles.
El hallazgo del Titanic no solo representa una tragedia náutica, sino también una oportunidad para entender el impacto del tiempo y el medio ambiente en los restos humanos sumergidos.
Con información de quadratin.com.mx

