Morelia, Michoacán. - El 14 de octubre de 2019, trece policías de la entonces Policía Michoacán fueron asesinados en una emboscada por un grupo armado en El Aguaje, un área conocida por su conexión con carteles de narcotráfico. A esa hora, audios de emergencia se difundían en redes sociales, evidenciando la desesperación de los policías que pedían auxilio mientras enfrentaban el ataque.
Los agentes habían sido comisionados para trasladar a dos víctimas de la violencia a la cabecera municipal cuando fueron interceptados por más de 30 integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, supuestamente bajo el mando de Miguel Fernández, apodado El M2. La persecución se convirtió rápidamente en un tiroteo con armamento de alto calibre, resultando en 13 policías muertos y otros nueve heridos.
El entonces fiscal general de Michoacán, Adrián López Solís, confirmó que los agresores utilizaron armamento pesado, incluyendo municiones de calibres 7.62 milímetros y .50. Este ataque expuso la asimetría en la lucha entre fuerzas del orden y organizaciones criminales en una región marcada por la violencia.
Tras la emboscada, varios vehículos policiales fueron incendiados y dejaron mensajes amenazantes dirigidos a otros cuerpos de seguridad. La violencia en El Aguaje no solo se limitó a ese incidente; el área es testigo de una guerra entre diferentes cárteles, propiciando un ambiente de constante riesgo.
La respuesta a la emboscada incluyó el despliegue de elementos militares en otras localidades cercanas. Si bien un sospechoso fue detenido, no fue El M2, quien presuntamente murió en 2022. Las ceremonias para honrar a los caídos reflejaron la lucha entre la violencia del crimen organizado y la labor de las fuerzas de seguridad.
Con información de quadratin.com.mx

