La disputa por la candidatura a la gubernatura de Michoacán por parte de Morena se está intensificando. Dos facciones dentro del partido compiten: la oficial, alineada con el gobierno estatal, y otra liderada por el senador Raúl Morón Orozco. Esta última advierte de su distancia con el actual mandatario, Alfredo Ramírez Bedolla, quien parece favorecer a sus candidatos preferidos.
La elección, programada para 2027, se prevé compleja. La dirigencia nacional de Morena planea abrir el registro de aspirantes en junio. Ramírez Bedolla aclara que la decisión no depende exclusivamente de su gestión, aunque en encuentros públicos sugiere a diversas candidatas como potenciales representaciones del partido, resaltando la importancia de la participación femenina.
Entre los nombres mencionados están Gabriela Molina, Gladyz Butanda, Fabiola Alanís y Celeste Ascensio, todas figuras destacadas del partido. Sin embargo, se reconoce que también existe un plan alternativo centrado en Carlos Torres Piña, hoy fiscal del estado y anteriormente secretario de Gobierno, figura en medio de la investigación por el homicidio de un alcalde local.
El PT, bajo el liderazgo de Reginaldo Sandoval Flores, indica que la alianza con Morena y el Verde está firme. Sandoval destaca la posibilidad de resolver la candidatura mediante encuestas o acuerdos. La necesidad de unidad es crucial, dado que ninguna de las fuerzas políticas podría ganar si van por separado en un contexto de calificaciones cuestionables del actual gobierno estatal.
Ramírez Bedolla reconoce que los aliados de Morena tienen una influencia significativa. Mientras tanto, el ambiente tenso se alimenta de la historia reciente del partido, donde Morón recuerda cómo su futura candidatura fue afectada por decisiones dentro de la cúpula de Morena. La carrera se perfila como una batalla decisiva para definir el rumbo político en Michoacán y su capacidad de reacción ante los retos actuales.
Con información de ljz.mx

