Guadalajara, Jalisco. – Las ciudades elegidas por la FIFA para el Mundial de fútbol 2026 están bajo considerable presión por su infraestructura y problemas de salud. Guadalajara, que albergará cuatro partidos, enfrenta una inversión significativa para mejorar la infraestructura y un creciente brote de sarampión.
El gobierno de Jalisco, liderado por Pablo Lemus, ha destinado fondos para obras viales y urbanas en la Zona Metropolitana, priorizando la mejoría de accesos. Sin embargo, la entidad registra el segundo mayor número de casos de sarampión en el país, solo detrás de Chihuahua, lo cual genera preocupación adicional.
Los planes de movilidad incluyen mejoras en la avenida Camino Real a Colima y un acceso renovado al Aeropuerto Internacional de Guadalajara. No obstante, la esperada Línea 5 del tren ligero para conectar el aeropuerto con el estadio y el centro no se completará a tiempo, lo que obligará a implementar un servicio de autobuses eléctricos. En Zapopan, municipio donde se encuentra el estadio, se ha creado un fideicomiso por 400 millones de pesos para respaldar la logística del evento.
La violencia en Jalisco también plantea un reto significativo. La alta tasa de delitos reflejada en estudios nacionales ha llevado a cuestionar si habrá un despliegue especial de seguridad durante el evento. Las inversiones en infraestructura deben ir acompañadas de un enfoque proactivo sobre la seguridad, especialmente ante el contexto del brote de sarampión que podría complicar aún más la situación.
Las autoridades enfrentan la urgencia de implementar medidas sanitarias y de seguridad eficaces antes del Mundial. El éxito del evento no solo depende del desarrollo de la infraestructura, sino también de garantizar la salud pública y la seguridad de los asistentes.

