Guadalajara, Jalisco. – La ciudad se despertó con una calma tensa tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, durante una operación de fuerzas de seguridad. La violencia desatada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) deja a los habitantes en un estado de alerta.
Las calles estaban desiertas, con escuelas y mercados cerrados y gasolineras inoperantes. Los ciudadanos relataron momentos de pánico, con vehículos incendiados bloqueando avenidas y disparos al aire. Más de 1.000 visitantes y empleados del zoológico local quedaron atrapados, esperando la escolta de las autoridades para salir con seguridad.
El temor entre los residentes es palpable. Edgar Martínez, un vendedor ambulante, compartió su experiencia al tirarse al suelo con su esposa mientras los pistoleros incendiaban coches. María Emilia López describió la parálisis del miedo al ver hombres disparando y prendiéndole fuego a vehículos, mientras familias buscaban refugio apresuradamente.
Aunque la operación fue presentada como un logro gubernamental, la ciudadanía duda de que la muerte de Oseguera desmantelará al CJNG. Sandra Aguilar, enfermera, sostiene que la violencia persistirá mientras haya demanda de drogas en Estados Unidos. Guadalupe Rodríguez, un maestro jubilado, comparó el cártel con un “cáncer” que ha crecido a través de la complicidad de autoridades locales.
A dos horas al sur de la ciudad, en Tapalpa, la captura de Oseguera también ha generado miedo. Las carreteras están bloqueadas, impidiendo la entrada de médicos y personal de salud. Los residentes describen su comunidad como “atrapada” y temen represalias futuras.
Mientras la vida en Guadalajara comienza a normalizarse, la ansiedad persiste entre los habitantes, quienes son conscientes de que los enfrentamientos podrían reanudarse en cualquier momento. La violencia sigue siendo un reflejo del aterrador poder territorial del CJNG en Jalisco y en otras regiones de México.

