La nación centroamericana busca posicionarse como destino seguro para familias, tras implementar un régimen de excepción que ha reducido la violencia.
El Salvador trabaja en fortalecer su imagen como un destino turístico competitivo y seguro para familias, con el objetivo de atraer visitantes nacionales e internacionales. La iniciativa se enmarca en una estrategia de recuperación del sector turístico, que ha visto avances gracias a las mejoras en la seguridad ciudadana. Durante una reunión en Madrid, las autoridades destacaron la creación del sello “Family Friendly”, un reconocimiento para los espacios turísticos que garantizan experiencias seguras, accesibles y de alta calidad para todos los miembros de la familia. Este esfuerzo responde a la percepción de un país que, tras años de altos índices de violencia, ha logrado reducir la delincuencia mediante medidas como el régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, que ha sido polémico debido a debates sobre derechos humanos y control institucional. La reducción en las tasas de homicidio, que alcanzó niveles históricos en 2015, ha permitido recuperar espacios públicos y promover un ambiente más favorable para el turismo y el bienestar social en general. La apuesta por el turismo familiar impulsa también el crecimiento económico y la integración social, en un contexto donde la estabilidad y la seguridad son clave para el desarrollo sostenible del país.
