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Activista alerta sobre el impacto del cambio climático en la salud mental de la juventud

La geógrafa y activista Juliana Rincón Flórez expone cómo la crisis climática genera ansiedad, depresión y afecta decisiones vitales en la juventud, además de agravar desigualdades sociales.

Por Redacción2 min de lectura
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BOGOTÁ, COLOMBIA. – La crisis climática no solo está transformando el planeta, sino que también está generando una profunda carga emocional en las juventudes a nivel global, provocando ansiedad, depresión e incluso afectando decisiones vitales, según advierte Juliana Rincón Flórez, geógrafa y activista ambiental.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el cambio climático como alteraciones a largo plazo en los patrones climáticos, impulsadas en gran medida por actividades humanas desde el siglo XIX. Rincón Flórez señala que existe evidencia científica que vincula directamente la crisis climática con un aumento generalizado de problemas de salud mental entre los jóvenes.

“Muchas personas jóvenes están modificando decisiones importantes de vida, como la de tener o no hijos. E incluso se observa una fuerte incidencia en las tasas de suicidio, especialmente en pueblos indígenas”, explicó la especialista, añadiendo que estos jóvenes sienten que “no tienen oportunidades ni esperanza” ante el avance del cambio climático y el despojo territorial.

A pesar de este panorama, Rincón destaca la importancia de la “eco-esperanza”, un concepto promovido por jóvenes activistas que impulsa la creencia en la posibilidad de sanar los territorios y transformar la relación con la naturaleza.

La activista compartió su experiencia personal, siendo originaria de Mocoa, Putumayo, Colombia, un pueblo afectado por una avalancha en 2017 que dejó decenas de muertos y un profundo trauma colectivo. “Pasamos de amar al agua a temerla. Pensar que el cambio climático y que puede aumentar la frecuencia y magnitud de estos desastres genera angustia”, relató.

Rincón enfatizó que las crisis climáticas exacerban desigualdades preexistentes. “Las mujeres, por ejemplo, enfrentamos riesgos específicos. Al no haber enfoque de género en la prevención y gestión de este desastre, no se separaron a las personas afectadas en los albergues y refugios, lo que favoreció la violencia sexual, enfermedades de transmisión sexual, embarazo adolescente -y como si eso fuese poco- trata de personas y prostitución”, detalló.

Asimismo, la activista criticó que la responsabilidad principal del cambio climático no recae en los ciudadanos comunes, sino en “grandes corporaciones de países específicos, cuyos modelos de producción y desarrollo generan estos desequilibrios”. Hizo un llamado a “reducir emisiones, abandonar los combustibles fósiles, frenar el extractivismo y promover modelos productivos locales”.

Desde organizaciones como Las Guardianas del Lago del Putumayo, Rincón y otras mujeres trabajan en la defensa de los derechos humanos con enfoque de género y la prevención de desastres, abordando problemáticas como la contaminación del agua y la escasez hídrica, todas conectadas con el cambio climático.

El arte se ha convertido en una herramienta fundamental para procesar estas realidades difíciles y sostener la esperanza. “Las empresas y los extractivistas tendrán recursos y medios, pero no tienen la dignidad que da el arte, ni el sentido de defender el territorio por convicción”, afirmó.

Finalmente, Rincón vaticina que las futuras generaciones se enfrentarán a los efectos más duros de la crisis climática, ya que se está “llegando a un punto de no retorno”. La motivación para actuar, según la activista, nace no solo del compromiso ético, sino de la “cuestión de supervivencia” y del amor por proteger a uno mismo, a la comunidad y a la familia.

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