Durante 15 días, el suministro de gas doméstico enfrentará restricciones por problemas logísticos, generando preocupación entre los consumidores y operadores.
El Estado de México experimentará una disminución en la distribución de gas licuado de petróleo (gas LP) durante las próximas dos semanas debido a dificultades en la infraestructura de Petróleos Mexicanos, principal proveedor del combustible en el país. La problemática, que afecta aproximadamente al 80% del suministro nacional, se debe a alteraciones en los puntos de abasto causadas por restricciones operativas y de mantenimiento acumuladas a lo largo de los años.
Esta situación ha provocado que las terminales de distribución establezcan limitaciones en la carga de vehículos transportistas, especialmente tras las nuevas regulaciones implementadas en respuesta a recientes incidentes en Iztapalapa, que han endurecido los requisitos de seguridad y operación para las empresas transportistas. Como resultado, algunos camiones no cumplen con las condiciones exigidas y se ven obligados a retirarse sin cargar combustible, lo que incrementa el temor a un posible desabasto y favorece compras de pánico en la población, especialmente en temporadas de alta demanda por el frío.
Históricamente, el incremento en la demanda de gas LP durante los meses más fríos ha puesto a prueba la capacidad del sistema de distribución nacional. A nivel general, las restricciones regulatorias, sumadas a los incidentes en las instalaciones y las exigencias de seguridad, están configurando un escenario complejo para garantizar el suministro estable y responsable del energético en una de las áreas más pobladas del país.
En este contexto, las autoridades y las empresas están trabajando para minimizar los efectos, garantizando que en diciembre, cuando se registra un aumento natural en el consumo, la distribución se normalice y se eviten riesgos mayores para la vida doméstica y económica de las familias.


