San Juan Ahuehueco, Hidalgo. - La situación en las carreteras del país se torna crítica, ya que el deterioro de la infraestructura vial sigue causando tragedias. Transportistas y residentes locales denuncian el abandono gubernamental, lo que se traduce en condiciones inseguras, especialmente en áreas rurales.
Datos clave
- Las muertes por accidentes viales en México alcanzan 16,654 en un año.
- Más de la mitad de estas muertes ocurren en carreteras rurales.
- La inversión en la carretera federal 105 Pachuca–Huejutla fue de 1,686 millones de pesos en 2024, antes de reducirse a cero en 2025.
- El presupuesto para conservación de carreteras se desplomó de 15,567 millones en 2019 a 6,943 millones en 2023.
- El 40% de la red federal de carreteras presenta deterioro significativo.
Poblaciones como San Juan Ahuehueco viven en constante riesgo debido a la falta de señalización y mantenimiento en las vías. Una reciente tragedia ilustra esta realidad: una pareja perdió a su recién nacido debido a la avería de un equipo médico en el traslado hacia una clínica privada, un incidente que podría haberse evitado con una infraestructura adecuada.
La falta de atención gubernamental es evidente. En años electorales, la inversión en infraestructura vial tiende a incrementarse, pero una vez pasadas las elecciones, como ocurrió en 2025, los fondos desaparecen. La carencia de un programa sostenible que garantice el mantenimiento regular de las carreteras ha llevado al declive de la seguridad vial.
¿Qué consecuencias tiene el mal estado de las carreteras?
El desgaste de las carreteras no solo genera un aumento en la fatalidad de accidentes, sino que también afecta la calidad de vida de los habitantes y el transporte de mercancías. Las familias enfrentan el riesgo constante de tragedias, mientras que los transportistas tienen que asumir costos de reparación de caminos que deberían ser responsabilidad del Estado.
¿Cuál es la respuesta del gobierno ante esta crisis?
La estrategia actual del gobierno, como el "Bachetón", es insuficiente para cubrir las necesidades de conservación vial. A pesar de los llamados a mejorar la situación, la burocracia y la falta de inversión adecuada perpetúan un ciclo de negligencia. La responsabilidad recae en la administración del presupuesto, que debe estar enfocada en el mantenimiento y no en obras desfasadas electoralmente.
La carencia de atención a estas demandas es alarmante y requiere acciones inmediatas. Es vital que se tomen decisiones que prioricen la seguridad y el bienestar de la población, así como la calidad de sus carreteras.
Con información de heraldodemexico.com.mx

