Irapuato, Guanajuato. – El cierre del Puente Siglo XXI en Irapuato, operativo desde agosto, ha eliminado un espacio vital de descanso y convivencia para las personas migrantes en tránsito, incrementando los riesgos en su trayecto hacia Estados Unidos.
Este puente no era solo una estructura, sino un refugio que durante años sirvió como campamento para migrantes. Su clausura y posterior reja han obligado a quienes cruzan el país a buscar alternativas más inciertas y solitarias, a pesar de que Irapuato sigue siendo un punto clave en la ruta migratoria debido a su conexión ferroviaria.
Lillya Sánchez, integrante de la organización Amigos del Tren, detalló que la ciudad ya no ofrece el respiro seguro que antes permitía a cientos de personas descansar y sentirse a salvo. La asociación continúa brindando apoyo a migrantes y personas en situación de calle, pero la pérdida del espacio físico ha mermado la experiencia de solidaridad y conexión humana que caracterizaba al puente.
Durante años, el Puente Siglo XXI fue escenario de encuentros significativos, con habitantes de Irapuato que compartían alimentos y donaciones, e incluso organizaban cenas navideñas para quienes se encontraban lejos de sus familias. Estos gestos representaban un
