A pesar de su avance en el sector seguridad y posible proyección política, el funcionario aún no cuenta con respaldo total dentro de la estructura oficialista, que cuestiona su cercanía con la oposición y sus posiciones respecto a la 4T.
El secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, ha consolidado su reputación por sus logros en la materia, particularmente en la implementación de estrategias que han fortalecido los vínculos con Estados Unidos. Sin embargo, dentro de la militancia de Morena persisten cuestionamientos acerca de su firmeza y lealtad hacia la Cuarta Transformación.
Tras una serie de polémicas relacionadas con presuntos vínculos con actores opositores y controversias en torno a presuntas acciones contra integrantes del movimiento, su perfil público es visto con escepticismo por grupos cercanos a la dirigencia de Morena. La relativa escasa interacción que García Harfuch ha tenido con el presidente López Obrador, incluyendo una sola elusión en un encuentro crucial en el pasado, alimenta estas dudas.
Algunos analistas consideran que el funcionario planea posicionarse como una figura clave en el camino rumbo a las elecciones de 2027, aspirando a dirigir la Secretaría de Gobernación y consolidar un plan que va más allá de la línea estricta de la 4T, sin descartar alianzas con actores de oposición. La estrategia de apoyo a candidatos en distintas entidades también genera incertidumbre respecto a sus futuras alianzas, ya que su operación no sería exclusiva del partido en el poder.
Estos movimientos, en un contexto de aumento de la tensión política y de los esfuerzos internos por definir el rumbo de la próxima administración federal, colocan a García Harfuch en el centro de las miradas como potencial figura de influencia para las siguientes elecciones nacionales, a la vez que enfrentan el escepticismo de quienes dudan de su total compromiso con la agenda oficialista.
