SALTILLO, COAHUILA. – Mucho antes de que las cenas navideñas se pidieran por encargo o se prepararan en hornos eléctricos, en Saltillo, acudir a las panaderías del barrio para cocinar su cena de Navidad en los grandes hornos de leña, era una tradición que hoy ha quedado casi olvidada.
Pavos, piernas y otras carnes entraban al horno de leña días antes de las fiestas, en un ir y venir constante que formaba parte de la vida comunitaria. El servicio era ofrecido de manera gratuita en establecimientos como El Merendero, la panadería de pulque con más de 170 años de historia.
Eleazar Valdés, descendiente de la familia fundadora de El Merendero, recordó que el servicio de horneado se ofreció de forma gratuita durante al menos un siglo. Los registros familiares ubican esta práctica desde que la panadería se estableció en su actual ubicación, entre 1919 y 1930. El servicio no se anunciaba ni se cobraba, sino que las familias acudían por cercanía, confianza y comunidad.
La particularidad del horno de leña, que conservaba el calor durante días, permitía meter tandas completas de alimentos. En temporada decembrina, algunas familias acudían hasta tres días antes de Navidad para cocinar sus platillos, en jornadas que podían repetirse varias veces al día. Este servicio era especialmente útil para familias grandes o para quienes no contaban con estufa u horno en casa, y buscaban el sabor característico del horno de leña o no tenían recursos para preparar una cena completa.
“No se cobraba porque mucha gente no tenía recursos. Mis abuelos eran muy apegados a la caridad y por eso nunca se cobró. Era poner el horno y compartirlo”, explicó Valdés.
