Saltillo, Coahuila. - En 1909, autoridades de salud solicitaron la intervención en el caso de Matilde Mora, mujer identificada como trabajadora sexual, debido a su condición de salud. El inspector general de salubridad pidió el traslado de Mora al Hospital Civil tras conocer que padecía sífilis, exacerbando así el control sobre su vida y la de sus seis hijos.
La carta enviada al presidente municipal no solo pedía atención médica para Mora, sino que también exigía que sus hijos fueran enviados a un asilo. Se argumentó que esto evitaría que los menores tuvieran que pedir limosna, subrayando la preocupación de las autoridades por la “higiene y salubridad pública”. Este enfoque revela una dinámica de control sobre la vida privada de las trabajadoras sexuales, que no solo era afectada por normas sanitarias, sino que se extendía a la familia.
El caso de Matilde Mora es emblemático de las violencias sufridas por muchas mujeres en su situación en la época, al ser consideradas como una amenaza social. Aunque la prostitución no era un delito en el sentido clásico, las mujeres en esta actividad eran sometidas a una vigilancia severa que las apartaba de sus contextos familiares y les negaba sus derechos. La historia de Matilde es representativa de un tiempo en que el estigma y el control estatal sobre la sexualidad femenina estaban profundamente arraigados.
Los interrogantes sobre su vida personal y la de sus hijos persisten. ¿Pudieron retomar algún contacto familiar? No existen registros posteriores que indiquen el destino de Matilde o sus hijos. La necesidad de visibilizar las experiencias de mujeres como Matilde es crucial para entender el impacto del control social en sus vidas.
Con información de vanguardia.com.mx

