Monclova, Coahuila. - La crisis en Altos Hornos de México (AHMSA) exige una intervención urgente del Gobierno federal para salvaguardar los empleos de más de 13 mil familias. La empresa siderúrgica ha atravesado un profundo colapso financiero, intensificado por una serie de acciones gubernamentales que han llevado a la paralización de sus operaciones.
La situación de AHMSA trasciende un simple fracaso empresarial. Desde 2019, con el congelamiento de cuentas y la emisión de órdenes de aprehensión, se ha interpretado como un ajuste de cuentas por parte del gobierno hacia su dueño, Alonso Ancira, quien no brindó el apoyo esperado a Andrés Manuel López Obrador durante sus campañas. A pesar de un acuerdo de pago reparatorio de 216.6 millones de dólares, la empresa ha sufrido una estrangulación operativa que culminó en su declaración de quiebra el 7 de noviembre de 2024.
Recientemente, la planta fue objeto de un intento de compra por parte de Ciesa, que se ha visto envuelta en controversias por realizar un depósito simbólico de 5 mil pesos frente a un compromiso de 56.3 millones de dólares. La jueza Ruth Haggi Huerta desechó esta oferta, creando un contexto adverso para la recuperación de la planta. En este marco, un consorcio de acreedores está evaluando opciones que podrían definir el futuro de la unidad productiva en los próximos tres meses.
El gobierno debe actuar decisivamente, facilitando una reestructuración de pasivos y evitando que la planta se venda por partes, lo que afectaría aún más a los trabajadores. "Es esencial garantizar la continuidad de la producción y proteger derechos laborales", dijo un representante de los trabajadores. Al enfrentarse a una posible extinción de la industria acerera en Coahuila, la intervención del Estado es no solo deseable, sino indispensable.
La falta de acción podría significar un golpe devastador para la economía local y el entorno laboral en la región.
Con información de zocalo.com.mx

