Más de 600 policías y fuerzas federales refuerzan la vigilancia tras un tiroteo mortal en Parral y otros incidentes en el estado.
Desde el martes 18 de noviembre, las autoridades de Chihuahua han implementado una operación de seguridad que involucra a más de 600 elementos de diversas corporaciones, incluyendo la Policía Municipal, la Policía Estatal y fuerzas federales. El despliegue responde a la necesidad de mantener el orden tras un violento enfrentamiento ocurrido en el hipódromo Santa Teresa, donde civiles armados abrieron fuego y causaron la muerte de siete presuntos miembros de un grupo criminal antagónico, además de dejar a once personas heridas. Esta situación ha generado una reacción inmediata en las estrategias de seguridad en todo el estado, con acciones que apuntan a neutralizar amenazas del narcotráfico y reducir la violencia. La movilización no se limita a la región centro sur de Chihuahua, sino que también abarca zonas como El Sauz, al norte del municipio de Chihuahua, donde en días recientes se detuvo a un hombre por portar un fusil y municiones de diferentes calibres. Expertos señalan que estos operativos son esenciales para contener el avance de organizaciones criminales y proteger a la población ante la escalada de hechos violentos.
