Chihuahua, Chihuahua. – Recientes eventos en la ciudad han revelado un nivel de desconfianza entre los grupos de aspirantes a cargos de elección popular. Esta desconfianza se ha traducido en prácticas de vigilancia entre ellos, específicamente por parte de operadoras del excandidato Marco Bonilla, como Mirna Rivas Martínez.
Durante un evento enfocado en seguridad en una colonia al sur de Chihuahua, se observó la llegada de personas sin vínculos aparentes con la comunidad. Estas asistentes, siguiendo instrucciones, tenían la tarea de escuchar y reportar, lo que desató la sospecha de los vecinos, quienes se percataron de lo que ocurría, aunque no lo expresaron abiertamente.
La lógica jugó un papel importante en este acto de vigilancia. Los residentes notaron que la presencia de las personas ajenas al entorno no era casual. Estas operadoras no estaban ahí para contribuir al diálogo sobre las preocupaciones comunitarias, sino para observar y recopilar información sobre los problemas de seguridad que se discutían.
Aunque las asistentes no fueron retiradas, su intención se hizo evidente a medida que avanzaba el evento. Mientras los ciudadanos planteaban sus necesidades, ellas se limitaron a tomar notas, evidenciando un enfoque más en la vigilancia que en el apoyo. Al percatarse de que el encuentro no se alineaba con sus objetivos, se retiraron, dejando en claro su interés en informarse más que en escuchar soluciones.
Este contraste pone de manifiesto una preocupación mayor: mientras los ciudadanos buscan soluciones a los problemas de seguridad, muchos aspirantes a cargos parecen más interesados en vigilancias internas que en escuchar y atender las necesidades reales de la comunidad.

