Tijuana, Baja California. - El incremento en la vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos ha forzado a algunos migrantes a optar por peligrosas rutas marítimas a través del océano Pacífico, alertan activistas y especialistas. La presión ejercida por el uso de drones, sensores de movimiento y la mayor presencia de agentes de la Patrulla Fronteriza ha dificultado los cruces convencionales.
La búsqueda de alternativas marítimas ha generado riesgos significativos, incluyendo ahogamientos y extorsiones, con tarifas que varían entre 12,000 y 20,000 dólares. El antropólogo Víctor Clark Alfaro, de la Universidad Estatal de San Diego, advirtió sobre las condiciones precarias en las que viajan algunos migrantes, quienes se ven obligados a navegar de noche y sin la adecuada seguridad.
Daniel, un migrante mexicano deportado, ha regresado a Tijuana con la esperanza de reunirse con su familia en Estados Unidos. Sin recursos para contratar un traficante, comparte que se ha encontrado en situaciones de riesgo, enfrentando cobros de hasta 15,000 pesos por intentar cruzar una playa. "Para ellos ya es negocio", sostiene, haciendo eco de la desesperación que enfrentan muchos.
Hugo Castro, fundador de la Coalición SOS Migrantes, enfatizó que actualmente son grupos más reducidos los que intentan cruzar, y las restricciones han proliferado las redes criminales que extorsionan a quienes buscan llegar a territorio estadounidense. Las peligrosas condiciones del mar, junto con el posible impacto de grupos delictivos, hacen aún más complicada esta travesía.
La situación del cruce marítimo se volvió más crítica el pasado 16 de octubre, cuando un naufragio dio cuenta de los riesgos asociados con estas travesías. Tras la localización de 16 personas y la suspensión de la búsqueda de otras 11, cabe destacar que estos esfuerzos de cruce cada vez más peligrosos siguen realizando aquellos dispuestos a arriesgarlo todo por reunirse con sus seres queridos.
Con información de unitel.bo

