Tijuana, Baja California. - A medida que se aproxima el proceso electoral de 2027, la oposición en Baja California se enfrenta a un vacío de liderazgo que podría afectar su competitividad. Mientras que Morena empieza a estructurarse con figuras como Julieta Ramírez, quien fue designada coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación el 15 de septiembre, el resto de los partidos opositores carecen de un candidato central que represente una opción viable.
El Partido Acción Nacional (PAN) continúa siendo el principal actor en las encuestas, con un 19 por ciento de preferencia según mediciones de agosto, pero no logra posicionar un liderazgo efectivo en el estado. Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa un dilema sobre su relevancia actual y qué propuestas pueden atraer al electorado. Movimiento Ciudadano tiene la oportunidad de capitalizar el desgaste de las marcas tradicionales, pero necesita más que una imagen renovada para ofrecer una alternativa real.
El Partido Encuentro Social (PES) se encuentra en una situación diferenciada. Con su estructura local y la influencia del apellido Hank, su líder, César Hank Inzunza, ha estado buscando alianzas estratégicas, aunque la incógnita persiste sobre el rol que jugarán en la contienda electoral. Sin embargo, no está claro que una colaboración entre estos partidos produzca una narrativa política sólida que convenza a la ciudadanía.
La oposición ha adoptado una postura reactiva ante el gobierno de Morena, limitando su oferta política a criticar las acciones de los actuales gobernantes. Para ser verdaderamente competitiva, deberá articular propuestas claras en temas cruciales como seguridad, agua y desarrollo económico.
Con cada día que pasa sin una figura reconocible, las elecciones de 2027 se presentan como un gran reto para la oposición baja California. Las alianzas y críticas no serán suficientes; los votantes necesitan vislumbrar una alternativa creíble.
Con información de bajanews.mx

