Ensenada, Baja California. – La Inteligencia Artificial (IA) está transformando tareas cotidianas en oportunidades de ingresos. Individuos pueden recibir compensaciones al grabarse realizando actividades diarias como cocinar o limpiar, un proceso que ayuda a entrenar máquinas para que realicen estas tareas en el futuro.
Las empresas reciben grandes volúmenes de contenido en video para enseñar a los robots. Se estima que una sola compañía recibe más de 160,000 horas de video mensualmente. Este material es vital para que los algoritmos de aprendizaje automático puedan entender y replicar acciones humanas, como organizan o cocinan.
Arian Sadeghi, vicepresidente de datos de robótica en Micro1, explica que los robots aprenden de los ejemplos que les son proporcionados, indicando que hay una necesidad constante de más contenido que ayude a perfeccionar las habilidades de estas máquinas. La recopilación de datos humanos se está convirtiendo en una industria multimillonaria, con proyecciones que superan los 10,000 millones de dólares en próximos años.
Sin embargo, el modelo central de empleo presenta desafíos éticos. Mientras los trabajadores reciben pagos puntuales por su trabajo, las empresas están construyendo sistemas completos que pueden ser comercializados. Esto ha planteado interrogantes sobre a quién realmente benefician estos datos: si el trabajador no participa en las ganancias a largo plazo, surge el debate sobre la compensación y derechos sobre los datos personales.
Por último, aunque los robots aún enfrentan desafíos significativos en tareas cotidianas con tasas de eficacia limitadas, el futuro del empleo podría cambiar drásticamente. Los trabajadores están, a su vez, entrenando a robots que podrían reemplazarlos algún día, creando un ciclo donde el trabajo humano se convierte en el precursor de su propia automatización.

