La legisladora de Baja California enfrenta sanciones financieras tras revelaciones de nexos con grupos delictivos y operaciones ilícitas en Rosarito.
Recientemente, se dio a conocer que la diputada federal por Baja California, Hilda Araceli Brown Figueredo, permanece con sus cuentas bancarias congeladas tras ser señalada por vínculos con organizaciones delictivas en la región. La medida, emitida por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), se tomó en el contexto de la inclusión de diversas personas y empresas en listas de sancionados por actividades ilícitas relacionadas con el crimen organizado. Entre los señalados figura Candelario Arcega Aguirre, quien sostiene una relación personal con Brown y se presume que utilizó esa cercanía para influir en instituciones públicas y ejercer control político en Rosarito, específicamente durante su gestión como alcaldesa.
Una investigación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos reveló que dicha red de vínculos permitió la recaudación de pagos ilegales y facilitó operaciones delictivas. La diputada, con 54 años, inició su trayectoria política en apoyo a Andrés Manuel López Obrador en 2005 y fue electa para representar al distrito 9 de Baja California en 2024. Aunque ha promovido diversas iniciativas legislativas relacionadas con el bienestar social, desarrollo comunitario y cultura, su carrera se ha visto marcada por estos señalamientos y las acciones en su contra.
Es importante contextualizar que estos vínculos delictivos en regiones fronterizas mexicanas representan un desafío constante para las instituciones, y las investigaciones recientes reflejan la necesidad de mayor transparencia y vigilancia en la esfera pública. La comunidad política y la ciudadanía, en general, esperan respuestas y acciones contundentes para esclarecer estos hechos y garantizar la integridad del sistema democrático.
