Tijuana, Baja California. - La región Baja California-California se enfrenta a un momento crítico y no puede esperar hasta noviembre de 2026 para prepararse ante las elecciones intermedias de Estados Unidos. Empresarios, autoridades locales y organizaciones civiles deben establecer dos planes: uno para la transición en el corto plazo y otro para responder a los resultados políticos que surjan de las urnas.
La relación económica entre México y Estados Unidos es particularmente delicada. El Center for Strategic and International Studies destaca que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es ahora una negociación crucial que afecta aspectos comerciales y de seguridad, lo que resulta en un panorama incierto para la región. A esto se suma un informe de Reuters que señala que ambos países intentan llegar a un acuerdo comercial antes de las elecciones, enfocándose en temas como aranceles y la industria automotriz.
El primer plan debe enfocarse en mantener la liquidez y revisar contratos para minimizar la exposición a decisiones abruptas hasta conocer la nueva correlación de fuerzas en Washington. Las autoridades deben evitar compromisos que no puedan modificarse fácilmente y preparar alternativas ante posibles cambios arancelarios.
En un posible escenario político posterior a las elecciones, si los republicanos mantienen el control del Congreso, Donald Trump podría continuar con su agenda legislativa. Por el contrario, si los demócratas logran la mayoría, tendrían la capacidad de bloquear algunas iniciativas presidenciales y ejercer un mayor control sobre la administración, lo que complicaría las negociaciones en la frontera.
Alberto Sandoval, analista en la materia, enfatiza que "no es timepo de apostar por un partido, sino de estar preparados para ambas eventualidades". Con los republicanos actualmente en control de ambas cámaras, el futuro de la economía regional dependerá de la capacidad de adaptación ante un contexto político cambiante.
Con información de zetatijuana.com

