Tijuana, Baja California. - Desde 2018, Baja California ha estado inmersa en un ciclo interminable de procesos electorales, con ocho elecciones culminadas y más en puerta, incluyendo contiendas políticas y consultas ciudadanas. Esta constante actividad electoral ha llevado a una significativa desmotivación entre los votantes, que han experimentado papeleo, campañas y cambios de candidatos en repetidas ocasiones.
La última gran reforma política del país, implementada en 2014, buscaba homogeneizar los procesos electorales para reducir costos y proporcionar estabilidad. Por esta razón, se definió que el mandato de la gubernatura en Baja California duraría solo dos años, alineándose con las elecciones federales de 2021. Sin embargo, esta reforma no ha logrado el objetivo deseado, dejando a los ciudadanos en un entorno de constante incertidumbre política.
Durante estos años, los votantes han participado en elecciones ordinarias, revocaciones de mandato y consultas impulsadas por el gobierno federal. En 2018, la alternancia política llegó con la elección del morenista Jaime Bonilla Valdez, quien tendría un mandato controversially acortado, y en el mismo año se organizó una consulta para validar su elección. En 2020, se llevó a cabo la consulta sobre la instalación de una planta cervecera, y en 2021, se votó sobre el juicio a expresidentes.
A pesar de ello, el clima electoral no ha beneficiado la participación ciudadana, que se ha mantenido entre un 38 y 48 por ciento en las últimas elecciones. Para 2023, Claudia Sheinbaum Pardo ganó la candidatura presidencial de Morena, dando inicio a un nuevo ciclo electoral local.
En 2026, el escenario promete no cambiar, ya que los partidos empiezan a elegir candidatos, generando un ambiente político que ya invade el espacio público. La respuesta de los ciudadanos a esta constante actividad electoral es incierta, pero la incomodidad con el proceso es evidente y podría influir en futuras elecciones.
Con información de zetatijuana.com

