Toledo, España. - Un accidente ferroviario ocurrido en un tren AVE dejó múltiples heridos, incluyendo a Antonio Jiménez Barca, periodista de EL PAÍS. Jiménez se encontraba en la cafetería del tren cuando sintió un brutal empujón y un golpe en la cabeza, al tiempo que se preguntaba qué sucedía.
Relata que tras el incidente, logró levantarse del suelo y comprobar su estado. Aunque inicialmente pensó que se encontraba bien, al ver su móvil manchado de sangre, comprendió que estaba herido. “Un rasguño”, pensó en un primer momento, sin anticipar la gravedad de la situación.
A su alrededor, otros pasajeros también sufrían heridas. Un hombre mayor tenía dificultades para respirar y una mujer le pedía ayuda para recoger su bolso. En medio del caos, Jiménez empezó a ayudar en lo que podía, mientras trataba de documentar lo sucedido para su medio. "Trabajar de reportero también ayudaba a tratar de volver a colocar la realidad en su eje", comentó.
Cuando escuchó a una mujer llorando con desconsuelo, se dio cuenta de la seriedad del accidente. Recordó su experiencia cubriendo un incidente similar en Adamuz, lo que acentuó su sensación de irrealidad. Mientras el lugar se llenaba de rescatistas, Jiménez se acercó al primer vagón, el más afectado, vislumbrando el horror y la confusión que reinaba entre los sobrevivientes.
"Muchos tenían historias espeluznantes, parecían contar con frialdad su sufrimiento", agregó. Tras el rescate y la atención médica, Jiménez fue trasladado a un polideportivo donde el impacto emocional de revivir su propia experiencia en Adamuz lo marcó profundamente.
Con información de elpais.com

