Ciudad de México, CDMX. - Cada 13 de septiembre se conmemora a los Niños Héroes, jóvenes cadetes del Colegio Militar que defendieron el Castillo de Chapultepec durante la guerra entre México y Estados Unidos en 1847. En esta fecha, se realizan ceremonias para honrar su sacrificio, consolidando la tradición en la memoria colectiva del país.
El homenaje más significativo se lleva a cabo en el hemiciclo erigido en la Plaza de la Constitución, donde se depositan flores y se rinde tributo a los héroes. El 14 de septiembre de 1947 se levantó un túmulo que alberga seis urnas con los presuntos restos de los cadetes, un acto simbólico que refuerza su legado en la historia nacional.
La primera obra histórica que aborda la guerra fue publicada en 1848, destacando los actos de valentía de los cadetes en medio del desánimo de la tropa. Asimismo, la creación de una asociación de ex-cadetes en 1871, encabezada por el general Fernando Poucel, marcó un esfuerzo por reivindicar el prestigio del Colegio Militar.
“Cada 13 de septiembre se refrenda la tradición con hechos comprobados y otros que no lo son”, afirmó el historiador José Manuel Villalpando. Esto evidencia cómo la historia y la leyenda se entrelazan, contribuyendo a que la figura del coronel Xicoténcatl perdure en el imaginario mexicano.
Desde 1941, el pase de lista en honor a los héroes se ha convertido en una costumbre, recordando no solo sus nombres, sino también el espíritu de lucha que representaron. A través de esta tradición, se perpetúa la admiración hacia los Niños Héroes, quienes se mantienen como símbolos de patriotismo en la cultura mexicana.
Con información de zocalo.com.mx

