San Luis Potosí, San Luis Potosí. - La elección de Benjamín Pérez Álvarez como fiscal anticorrupción reveló la falta de unidad en el grupo parlamentario de Morena, que se tradujo en la ausencia de cinco de sus diputados en la votación. A pesar de que solo se requerían 14 votos para alcanzar la mayoría calificada de 21 legisladores presentes, el resultado terminó con 17 votos a favor y cuatro nulos.
La votación se llevó a cabo en medio de ausencias significativas, incluyendo la de la diputada priista Frinné Azuara por cuestiones de salud. La situación se complicó aún más cuando Roberto García Castillo, coordinador del grupo, fue el único morenista que participó y anuló su voto. Esto destaca el costo político de la falta de acuerdo interno entre los legisladores, un fenómeno que ha marcado la legislatura actual.
Las razones detrás de las ausencias incluyen compromisos previos y la confusión sobre el horario de la sesión, convocada a las nueve de la mañana en lugar del habitual inicio a las diez. Además, algunos diputados criticaron el proceso que apresuró la votación, lo que dificultó su llegada a tiempo.
A pesar de este contexto, varios miembros de Morena se hicieron presentes posteriormente en los trabajos del Congreso, aunque su retorno fue insuficiente para cambiar el rumbo de la elección de Pérez Álvarez. Internamente, la división genera un clima de incertidumbre sobre cómo enfrentar los próximos desafíos legislativos.
Este episodio ha puesto en evidencia la necesidad de una coordinación efectiva dentro de la bancada, ya que las ausencias sucedieron en un momento crítico para decidir la dirección de la Fiscalía Anticorrupción, una entidad clave para investigar posibles irregularidades. La falta de consenso y unidad plantea interrogantes sobre el futuro de Morena en el Congreso local.
Con información de astrolabio.com.mx

