Guadalajara, Jalisco. – Miles de personas han marchado este domingo en Guadalajara, exigiendo soluciones a la mala calidad del agua que reciben en sus domicilios. La manifestación, que comenzó en la glorieta de La Minerva, culminó en Casa Jalisco, residencia del gobernador, Pablo Lemus. El evento generó un altercado entre los manifestantes y las fuerzas del orden, resultando en algunas detenciones.
La insatisfacción de la ciudadanía está alimentada por un problema que se ha prolongado por más de cinco años. En diversas colonias, el agua ha llegado en condiciones inaceptables, con tonalidades amarillas y malos olores. Habitantes de la colonia Americana informan que el agua tiene un color oscuro y la describen como similar a la de un drenaje. El descontento ha crecido notablemente en las últimas semanas, convirtiéndose en un desafío político para las autoridades locales.
“Los expertos nos recomiendan que la mejor decisión es dejar de usar el agua de la presa de Las Pintas y el sistema antiguo de Chapala para abastecer de agua a la ciudad; si hacemos esto, podemos ver una mejora sustancial en las próximas semanas”, afirmó Pablo Lemus. Sin embargo, estas medidas implicarán una restricción en el suministro de agua en los próximos meses, un hecho que no es bien recibido por los ciudadanos.
La situación se torna crítica sin aparentes soluciones a la vista. La población teme depender únicamente de las pipas de agua, un recurso que no ha sido suficiente para abatir la crisis. En marzo, el exdirector del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado, Antonio Juárez, admitió que carecían de recursos, lo que llevó a su destitución pocos días después.
Con información de elpais.com

