Ciudad de México, CDMX. - En 2027, el Estado mexicano destinará 1.6 billones de pesos al pago de intereses de su deuda, un costo financiero que asciende al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), el segundo nivel más alto desde 1991. Esta cifra supera con creces el presupuesto total que se asignará a la salud pública, que equivale a solo 2.9% del PIB, menos de la mitad de lo recomendado por organismos internacionales.
El monto aprobado por la Cámara de Diputados, que cuenta con 10.6 billones de pesos en ingresos y 1.7 billones de pesos de deuda interna nueva, refleja la magnitud del gasto. Durante la sesión, se hizo evidente que 69 de cada 100 pesos de los ingresos del gobierno federal se destinarán al costo de la deuda. Esto representa el porcentaje más alto en tres décadas, contrastando con el 17% que se reportó en 1994.
El saldo histórico de la deuda se proyecta que alcanzará el 55% del PIB, que equivale a alrededor de 21.7 billones de pesos en 2027, lo que obliga al gobierno a ajustar su enfoque financiero. Los analistas advierten que el endeudamiento neto programado para 2027 del 3.9% del PIB excede lo necesario para estabilizar la deuda, que sería del 2.5%.
Mientras tanto, la inversión pública para el mismo año se prevé que disminuya en términos reales, marcando una caída del 12.3%. La falta de crecimiento en la recaudación fiscal y un bajo desempeño económico complican aún más el panorama fiscal, generando inquietud sobre cómo se financiarán las prioridades del país.
La reciente votación del IMSS por un aumento salarial del 2.9% también refleja las restricciones financieras del gobierno. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó este proceso como una votación libre, aunque el resultado muestra la dificultad que enfrentan los trabajadores para obtener incrementos más significativos en sus salarios.
Con información de notiver.com

