Ciudad de México, CDMX. - México ha mantenido históricamente relaciones diplomáticas con Cuba desde la década de 1950, cuando un grupo de guerrilleros, liderados por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, partió desde el puerto de Tuxpan, Veracruz, para iniciar una lucha armada en la isla. A pesar de la presión de Estados Unidos y de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA), el principio de no intervención ha guiado la política exterior de México hacia la nación caribeña.
Durante la presidencia de Vicente Fox Quesada (2000-2006), los lazos se tensaron cuando el mandatario mexicano pidió a Castro marcharse de la Cumbre de Monterrey para evitar la coincidencia con el entonces presidente estadounidense George W. Bush. Sin embargo, bajo la administración actual de Claudia Sheinbaum Pardo, las relaciones han continuado, incluso con el surgimiento de un embargo petrolero impulsado por la gestión de Donald Trump en Estados Unidos.
Recientemente, se ha indicado que los gobiernos de Estados Unidos y Cuba están en proceso de alcanzar un acuerdo, lo que podría alterar el panorama actual. Donald Trump expresó su deseo de evitar una intervención militar en Cuba, tras informes de que el ejército estadounidense evaluaba el apoyo logístico para una posible acción en la isla.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, subrayó la disposición de La Habana para mantener diálogos constructivos con Estados Unidos, rechazando cualquier injerencia o precondiciones. Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Rodríguez denunció la agresión constante de Estados Unidos hacia Cuba.
La incertidumbre rodea el futuro de la relación entre México y Cuba, mientras la isla enfrenta una prolongada crisis económica bajo un régimen unipartidista y un modelo económico que muchos consideran fallido.
Con información de lajornadaestadodemexico.com

