Ciudad de México, CDMX. - Un reciente estudio sobre el impacto del lenguaje en la identidad y la autopercepción propone que lo que decimos sobre nosotros mismos puede tener repercusiones a largo plazo. Investigadores han señalado que frases cortas como “soy torpe” en contraste con “estoy torpe” no solo describen acciones momentáneas, sino que pueden solidificar una identidad que puede persistir durante décadas.
El estudio aborda un experimento realizado en 1999 con 115 niños de 5 a 7 años. A los pequeños se les presentó una niña llamada Rose de dos maneras: como alguien que “come muchas zanahorias” o como “una comezanahorias”. Al evaluar el impacto de estas descripciones, se encontró que aquellos que escucharon la segunda forma tenían más probabilidades de considerar que ese comportamiento continuaría con el tiempo, transformando una acción temporal en una identidad fija.
La investigación también destaca el fenómeno de la sobreinterpretación. Al analizar 100 de los vídeos más populares sobre TDAH en plataformas digitales, se descubrió que una porción significativa contenía información engañosa. Muchos espectadores se identificaron con síntomas que son comunes en la vida diaria, exacerbando la tendencia a clasificar experiencias normales como patologías.
Este análisis subraya la necesidad de un uso cuidadoso del lenguaje, ya que las etiquetas pueden ofrecer comunidad y comprensión, pero también pueden simplificar excesivamente las experiencias humanas. Los diagnósticos tienen un valor médico importante, pero instan a la precaución cuando se aplican a situaciones cotidianas.
El estudio concluye que reconocer la influencia del lenguaje en la formación de identidades es crucial para abordar comportamientos y emociones de manera más matizada, sugiriendo que una conciencia lingüística podría beneficiar aspectos de la salud mental y el desarrollo personal.
Con información de elconfidencial.com

