La organización Meteorológica Mundial (OMM) ha anunciado un nuevo episodio de El Niño con un 80% de probabilidad de ocurrir entre junio y agosto de 2023. Este fenómeno, que se presenta cada dos a siete años, alterará temperaturas y precipitaciones a nivel global, impactando especialmente a América Latina.
Las aguas cálidas del Océano Pacífico favorecen un evento que podría ser moderado o fuerte. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó que se esperan aumentos de temperaturas y cambios significativos en la distribución de las lluvias, con condiciones más húmedas en el sureste de Suramérica y un impacto negativo en Ecuador y Perú debido al calentamiento marino.
Para junio y julio, el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) pronostica un aumento de temperatura en Sudamérica, alcanzando hasta 2.5°C sobre lo normal en países como Colombia, Ecuador y Perú. En contraste, México y Centroamérica sufrirán sequías severas, con niveles de precipitación muy bajos esperados en lugares como Guatemala y República Dominicana.
A pesar de los efectos negativos, se anticipa una menor actividad ciclónica en el Atlántico, con entre 8 y 14 tormentas previstas para la temporada de huracanes. Sin embargo, la OMM destaca que América Latina debe estar preparada para los desafíos que plantea el fenómeno de El Niño, especialmente para aquellos países que dependen de la hidroelectricidad y la agricultura.
La OMM exhorta a los países a mejorar sus sistemas de alerta y pronósticos, ya que el incremento de temperaturas podría acentuar problemas de salud y suministros de agua. La compleja situación climática requiere una respuesta coordinada para mitigar los efectos sobre la población y los ecosistemas.
Con información de acento.com.do

