Austin, Texas. - Un agente de migración de Estados Unidos disparó a Wilber Garcés, un repartidor venezolano de 28 años, el 20 de septiembre, dejándolo con una bala incrustada en su cuerpo. La familia de Garcés, junto con activistas y legisladores en Estados Unidos, exigen su liberación para que reciba la atención médica que necesita.
Garcés, que es padre de un niño con discapacidad en Venezuela, había llegado a Austin con la esperanza de mejorar su situación económica. Tras el ataque, fue llevado a un hospital donde fue dado de alta pocas horas después, sin que se le realizara la cirugía para extraer la bala. El Gobierno de EE.UU. defiende que su atención médica en detención es adecuada.
Originario de Yaritagua, Garcés se dirigió primero a Perú antes de intentar llegar a Estados Unidos, donde trabajó duramente como repartidor. Su madre, Flor Pérez, indicó que él había iniciado este viaje en busca de oportunidades y un mejor futuro para su familia.
El día del incidente, Garcés contactó a su madre, señalando que había sido disparado y que había tenido un accidente vehicular. Su familia sigue preocupada por su salud y bienestar, mientras el caso atrae la atención de medios y políticos en Estados Unidos. Pérez expresó su desesperación por la falta de atención médica: "Quiero que le saquen esa bala y verlo bien".
Con información de confirmado.com.ve

