Guadalajara, Jalisco. - La segunda megamarcha en menos de una semana reunió a cerca de 5,000 personas que exigieron agua potable limpia y denunciaron la represión policial sufrida en manifestaciones pasadas. Desde el Parque Revolución, los manifestantes se dirigieron hacia el centro histórico, pero tuvieron que detenerse ante la presencia de grupos encapuchados que causaron destrozos.
Durante la marcha, algunos asistentes lograron apartar a los encapuchados, quienes estaban armados con bates y petardos. Sin embargo, se reagruparon en distintos puntos del centro para continuar con los actos vandálicos. Los manifestantes reportaron que, además de agredir a varios de ellos y a periodistas, los encapuchados no hacían eco de las consignas sobre la problemática del agua, lo que llevó a dudas sobre su verdadera intención.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, condenó la violencia y llamó a la manifestación a desarrollarse en paz. A través de sus redes sociales, sostuvo que los grupos violentos no representaban a los ciudadanos y advirtió que el gobierno actuará de manera responsable para evitar confrontaciones.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) también estuvo presente, instando a las autoridades a respetar el derecho a la libre manifestación. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo había solicitado previamente una investigación sobre la represión durante la manifestación del 11 de octubre y aludió a la necesidad de esclarecer "quién dio la orden" de la violencia policial.
Al cierre de la marcha, los manifestantes se concentraron frente a las oficinas del gobierno local, donde demandaron justicia por las detenciones recientes y la falta de acceso al agua. La CNDH anunció que continuará observando el desarrollo de dicha protesta, en un contexto de creciente tensión entre los ciudadanos y el gobierno estatal.
Con información de elpais.com

