Miles de migrantes cubanos deportados por Estados Unidos enfrentan serias violaciones a sus derechos y se encuentran atrapados en un estado de "limbo legal" en México. Un reciente informe de Human Rights Watch (HRW) destaca que estos migrantes tienen dificultades para regularizar su situación y acceder a atención médica.
El análisis de HRW, basado en deportaciones entre enero de 2025 y marzo de 2026, revela que desde el segundo mandato presidencial de Donald Trump, el Gobierno de EE.UU. buscó aumentar las deportaciones, recurriendo a enviar a migrantes a sitios que no incluyen su país de origen. México ha sido el principal receptor de deportados, con 12,977 migrantes en total, de los cuales 4,353 son cubanos.
La situación de los cubanos deportados es alarmante. De acuerdo con testimonios recopilados por HRW, muchos habían vivido durante décadas en EE.UU. y fueron detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante citas programadas. A pesar de contar con permisos de trabajo y lazos familiares, se ven obligados a regresar a un país que no es el suyo.
Condiciones inhumanas en centros de detención de EE.UU. agravan la situación. Migrantes relatan haber vivido violencia verbal y física, así como períodos prolongados de aislamiento. Estas experiencias han dejado a muchos sin recursos al llegar a México, donde enfrentan también la carencia de documentos necesarios para regularizar su estatus y acceder a servicios de salud.
Los migrantes, en su mayoría, llegan a ciudades como Tapachula y Villahermosa en México. Desde allí, deben buscar refugio, un proceso complicado que a menudo se ve obstaculizado por la falta de identificación y los riesgos de violencia. Sin opciones claras de regresar a Cuba o establecerse legalmente en México, su futuro se presenta incierto.
Con información de cnnespanol.cnn.com

