Atizapán, Estado de México. - Diego Sebastián N. fue acusado de asesinar a cuatro personas en una masacre ocurrida el pasado martes en una vivienda de este municipio aledaño a la capital. Los fallecidos incluyen a una mujer embarazada de cuatro meses, su hija de tres años, su pareja y la niñera de la familia. Solo se salvó el hijo mayor de seis años, quien logró ocultarse hasta la llegada de la policía.
El caso ha generado un fuerte eco en la sociedad mexicana, donde la violencia se ha convertido en una triste constante. Con más de 30,000 homicidios anuales en años recientes, la masacre revive el dolor y la indignación en un país marcado por la crueldad. La masacre también se enmarca en un contexto más amplio, donde la estrategia de seguridad del gobierno ha sido cuestionada, a pesar de que Claudia Sheinbaum, presidenta de México, reportó una reducción del 51% en homicidios en su segundo informe de gobierno.
Fuentes cercanas al caso indican que Diego Sebastián había planeado el ataque con anticipación, adquiriendo los materiales necesarios para llevar a cabo la masacre. Este aspecto premeditado ha causado shock en la opinión pública, que se pregunta cuántos individuos comparten esa mentalidad violenta en el país.
Las autoridades han confirmado que el acusado tenía vínculos comerciales con una de las víctimas, lo que indica que el crimen pudo haber estado motivado por una disputa económica. En este sentido, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, destacó que Sebastián había exigido dinero a Jonathan Meléndez, el teclista de la banda indie Camilo Séptimo, quien fue una de las víctimas.
El caso avanza en el ámbito judicial mientras se pide justicia por las vidas perdidas. Las autoridades han prometido investigar a fondo el suceso y dar seguimiento a los posibles cómplices.
Con información de elpais.com

