Ciudad de México, CDMX. - La actuación de la jueza Sylvia Padilla Holguin ha sido objeto de fuertes críticas luego de que liberara a Ubaldo Rigoberto Domínguez Moreno, acusado de agredir sexualmente a una niña de siete años. La decisión ha suscitado indignación entre defensores de derechos humanos y familiares de la víctima, quienes consideran que la jueza prefirió proteger al agresor a pesar de contar con pruebas contundentes que lo incriminaban.
El caso expone las complicidades dentro del sistema judicial. A pesar de la existencia de un dictamen psicológico, un informe médico y la declaración firme de la menor, Padilla decidió absolver a Domínguez. Esta situación se agrava aún más al considerar que los operadores de justicia reciben altos salarios, mientras las víctimas enfrentan un sistema que les resulta hostil. Se estima que la jueza percibe más de 70 mil pesos mensuales, además de compensaciones libres de impuestos que superan los 50 mil pesos.
Tras varios años de lucha por parte de las víctimas, el caso fue finalmente revocado y asignado a una nueva juez, Gloria Yenissei Loera, quien impuso una condena de 16 años y 8 meses de prisión a Domínguez. Esta nueva sentencia incluyó la orden de reparación integral para la víctima,una acción que reflejó la urgencia de priorizar el bienestar de las infancias en el ámbito judicial.
La jueza Loera destacó la importancia de reconocer el daño sufrido por la menor, brindándole un mensaje claro: "Nada de lo ocurrido fue su culpa". Este enfoque humano contrasta drásticamente con la falta de empatía mostrada por Padilla. La crítica se intensifica cuando se considera que jueces como Padilla también participan en la capacitación de nuevos profesionales del derecho, lo que plantea serias dudas sobre el futuro del sistema judicial.
La falta de empatía en el aparato judicial contribuye a un entorno donde las víctimas enfrentan obstáculos adicionales en su búsqueda de justicia, revelando la necesidad imperiosa de reformar el sistema para asegurar una verdadera protección para las infancias.
Con información de laverdadjuarez.com

